Dos rostros cósmicos unidos por una luz que simboliza el origen común de la vida

Me dispongo a hacer el ejercicio de aclarar la mente de algunas personas con esta finalidad, mostrar una verdad. No se de donde venimos, ni a donde vamos, solo se que nacemos y que morimos, y que en el transcurso de cada uno de estos momentos, vivimos. Y que es al vivir que decidimos cada paso que damos, en que dirección fluimos, y que la verdad no siempre es lo que nos muestran, pero es a donde queremos llegar la mayoría.

La vida es una experiencia transcendental, una oportunidad para mostrar nuestra esencia a una inteligencia universal que nos juzga siempre y que nos pone en nuestro lugar del campo eterno que cambia a cada fotograma del tiempo, nunca permanece igual, todo lo nutre y nuestras acciones,como seres conscientes, no son menos en esa mutación constante del campo eterno.

Esto no es un libro, no es un ensayo, es una perspectiva viva de lo que uno siente, ve y reflexiona. Con la máxima sinceridad por delante, de frente. No es un relato místico, es mas bien una forma de pensar y entender. La vida, los misterios y las verdades, forman parte del todo y nos unen a veces y otras nos separan. Todo existe en el campo, todo forma parte de él y le da forma, para mal o para bien. Somos seres vivos, unidos en la percepción de una realidad tridimensional, limitada por algún motivo aparente.

La verdad es cruel actualmente, es fría y dolorosa, casi nadie la quiere sentir en sus carnes, hemos desarrollado una gran habilidad en olvidarla, pues es lo que al final nos ayuda a sobrevivir y nos acostumbramos a ello para perdurar, pero ¿que sentido tiene perdurar si lo hacemos con mentiras constantemente? muy creativas y hasta parecen justificadas, pero solo son mentiras que causan y perpetúan el dolor, a victimas por parte de agresores, todos unidos en una lenta pero continua autodestrucción del sentido de la vida, unos por conformismo y otros por impunidad. Podríamos haber elegido ser sanos y hemos optado por lo contrario.

Esta historia no va de ofrecer moral, cada uno sabe lo que es, no viene a dar lecciones de algo que es innato en cada ser consciente. Solo pretende ayudar a vislumbrar un mínimo de comprensión de lo que esta sucediendo en este lugar concreto del universo, este lugar que aun permite impunidad y el perdurar de un sufrimiento que no construye jamás nada positivo, un sufrimiento que solo nos hunde en un pozo oscuro del que cuando pretendamos salir ya no sabremos que es arriba o que es abajo, solo nos permite saber que es la oscuridad y conocer el lamento de no haber actuado cuando era necesario.

El agresor es un ser consciente de sus acciones, sabe lo que hace. Si lo sientes como algo normal ya ha llegado tu momento, dejar de leer. Para muchos seria también el momento de que dejarás de existir ahora mismo, desaparecer de este lugar, vaciar tu presencia en este universo y habiendo existido, no te preocupes, como todos siempre permanecerás en el campo eterno, dejarás un testigo de tu mala vibración para que en el futuro deje de ser algo coherente para nadie más.

Todos somos victimas de la maldad, de la mentira justificada, y por lo general queremos el bien propio, incluso el bien común, hasta el bien para agresores a los que la mentira y la ofuscación los pone como victimas, y que son capaces de reconducirse. Ellos también son victimas, lo fueron y lo seguirán siendo, como todos, pero es en la decisión cotidiana donde se marca la diferencia y se tiñe el color de tu luz vital. No nos dejemos llevar mucho tiempo hacia la oscuridad, busquemos un rastro de luz que nos guie, nos de claridad ante la barbarie de la pequeña mentira que acaba causando siempre agresión.

La verdad entonces es el objetivo, no es tonto, es ciertamente la cosa que no puede ser negada en ningún contexto, todos sabemos lo que es y cada uno la usamos a nuestra manera. Es dolorosa en la actualidad pero es lo que es y la podemos transformar al blanco o dejar que evolucione al negro más profundo.

Es mi objetivo escribir como humano, de mente normalmente clara y con nada de intervención de la inteligencia artificial, exponer lo que siento en mi interior, consciente y en búsqueda constante de la coherencia.

Quizás este relato, este documento escrito, estas palabras, solamente busquen un bien hoy, y es posible que mañana solo encuentren el mal, espero que no. Es mi intención mejorar aquello que me rodea y no lo contrario. Quiero actuar de manera para que la verdad solo pueda ir bien, se transforme en una realidad y prospere hacia un futuro en que estamos presentes y en armonía con la forma de mejorar nuestra vidas, constantemente. Ojala no suceda lo contrario. Pero en mi sincera forma de ver, soy también destructor, es naturaleza vital. Pretendo poner mi esfuerzo en ser sanador y borrar cualquier cosa o mala acción que vea, que perciba. Soy victima como todos y ser viviente de esta dimensión, la de lo terrícola.

Un saludo, seguimos avanzando.

EL SENTIDO

¿Qué es lo que da sentido a la vida y nunca alcanzamos a cohesionar en nuestras cabezas? ¿Qué nos perturba al sentir que hacemos lo que debemos hacer? ¿En qué momento de la tierra y la humanidad perdimos esta habilidad, este sentir con claridad de que lo que hacemos lo hacemos bien y no lo contrario? ¿Cuando dejamos de ser esencia propia y nos convertimos en seres errantes de un lugar nada propicio para la vida? No lo sabemos pero lo intuimos.

En que momento perdimos el sentido correcto de la vida humana, ¿que nos ha convertido en lo que somos, cada vez con más dureza y antipatía?

No se sabe, o quizás si. La intuición dice que lo que nos hace mal es morir, por su injusta situación, incomoda realidad que no desaparece. Pero si exprimimos la intuición quizás lo injusto sea el nacimiento, ese momento en que vemos que lo que nos prometieron antes de llegar al lugar, es en realidad un inicio de azote y a llorar, víctimas desde el primer momento, de un sistema que nos quiere dirigir hacia su tranquilidad artificial, la tranquilidad de otro no es la tuya jamás.

Cuando buscamos ser, rápidamente nos dicen como lograrlo, buscamos y lo encontramos, pero dónde lo vemos? Miramos alrededor y nos dicen que la verdad es lo que nos rodea, pero es mentira, se ve real pero no es para nada coherente con la esencia de lo natural. Lo que hay construido alrededor nuestro es fruto de una agresión constante y una creación de víctimas continuadas, fruto de un afán de controlar todo desde unas pocas cabezas humana, que solo saben dar ordenes y poco mover las manos y arrimar hombros. Un afán de vivir más que nadie antes de morir. Un afán de ser por encima de todo lo que existe alrededor.

El sentido de la vida, aquello para lo que fuimos traídos al mundo desde un campo eterno y que atraviesa universos, desaparece inmediatamente al llegar a esta vida humana. Somos desemparejados de nuestra esencia primordial desde el origen de nuestra vida.

El propósito vital se pierde solo en nacer. Buscamos en el tejido de la realidad lo que nos pertenece, para lo que fuimos implantados aquí en la tierra, lo que da un sentido a nuestras vidas. Pero todo esta pervertido, será por física o será por química, por historia, incluso por matemática, filosofía, moral o falsa ética. Por ausencia de empatía desde que dejamos de ser naturaleza para ser artificio. Desde que dejamos de respirar para solo hablar, desde que se inventó la primera mentira de hacerte mejor a otro y dejó de estar limpia la verdad. Desde ese momento clave, nada ha dejado de crecer más que la mentira y nada ha dejado de existir más que el buscar el sentido de vivir.

Y entonces, como recuperamos aquello que llamamos el sentido de vivir? el buen propósito de existir en armonía con nuestro entorno, con la vida en general. ¿Es la vida algo que debemos establecer como bondad? ¿o es a su vez maldad? ¿Por qué este sentido de ir a lo artificial y borrar lo que nos dio un origen certero? ¿Progreso a que precio y con que dirección?

Lo más cierto es que vivimos rodeados de la mentira más abundante que hemos podido insertar en nuestras estructuras en crecimiento, es parte de la formula de sus cimientos. Nacemos con sentido, con esa naturaleza propia del que viene a cuidar de lo bueno y dejarlo mejor, pero nos obstruye la intención artificial hacia un progreso que no es más que ser uno más que otro en una competición absurda de ganar el yo por encima de todos los demás.

En esa intención propia de cada uno, impuesta por una sociedad de artificio, queremos ser seres únicos, esencia maestra y individuo centro de toda existencia por encima de nadie más. El origen de esto viene de aquella primara mentira, una que pudo ser: esto es mio y no tuyo. El engaño de tener algo en propiedad única ligada a tu persona pudo originar el primer desajuste, la primera separación de aquello que podía compartirse pero decidimos en sus día, de forma tacaña, robar al resto. De lo tacaño a lo ambicioso fuimos robándonos entre nosotros sin darnos cuenta de que no había más verdad en todo que nada era de nadie en concreto y que todo era de todos, en un origen.

Desde el origen de cada cosa viviente, desde aquella célula o forma de vida original, en que todo lo que le rodeó en su origen era su vida y la de nada ni nadie más, al aparecer la forma de vida numero dos, todo empezó a compartirse y mientras hubo armonía y poca palabra pensada, todo fue abundante y se iba compartiendo en familia. Nadie mentía y todo era de todos. Todos veníamos de uno y era una celebración constante poblar un lugar en el universo que mejorábamos con cada minuto de nuestro existir y que fuimos evolucionando propiciando la evolución de la vida en este lugar hasta conocer lo que ahora vivimos, el presente.

Cuando pudo haber un primer síntoma de maldad en esta vida. Que tuvo que robar a qué la primera forma de vida para vivir. Vivir en si mismo es crear y destruir, contingencia en si intencionada y a partir de las decisiones de una consciencia diminuta universal. ¿Qué era bien y qué era mal?

LA PRIMERA INTENCIÓN

Cuando has nacido sin padre ni madre, de la nada, cuando eres la primera forma de vida consciente de un lugar y decides ser futura madre y padre de todos los que vendrán, y logras que venga algo detrás de ti. Dejas de ser un mero experimento existencial y te conviertes en origen de todos sin haber sido consciente de cuantos vendrán después de tu origen, eso es ser un dios?

¿Cuantas células hubieron antes de la verdadera ancestral, la que pudo traer al fin su descendencia a este lugar? Cuentos experimentos o intentos fallidos pudieron caber y cual fue la decisión vital de aquella que puso su herencia en forma de vástagos propios sobre la tierra?

¿Qué habrías decidido en aquel momento, en su lugar? Somos genética propia de este ser original, seguro que tienes alguna intuición al reconocerlo. Innata. Desde el origen a la última versión que somos cada uno de nosotros en el ultimo y más reciente fotograma del actual momento del universo. La conclusión es que queremos seguir aquí y quizás la única forma sea dar paso a los siguientes. Que verdad más dolorosa, pero auténtica. No perduramos para siempre, como individuo único, pero si llegarán otros que vendrán después y formaremos la evolución de un lienzo infinito, si aprendemos y sabemos cuidar de él.

Que crueldad para aquel primer ser primordial tener que dejar atrás todo aquello que era suyo, la totalidad más absoluta tubo que dejar atrás, pero ¿a quien? A su familia, su prole, a una mejor versión de ella misma y más acompañada que su primordial soledad. Se dividió seguramente como primera decisión, una copia de si misma la haría menos solitaria. Dejó de ser única para compartir aquella magnificencia y después el resto es la historia. De dos a cuatro, de cuatro a dieciséis… Me lo estoy inventando, pero es posible, una posibilidad que se puede tomar como cierta o como mentira, pero quien sabe, es mínimamente coherente.

¿Qué nos hace ahora a los humanos tan egoístas, ambiciosos y competitivos? Destruimos a cada paso la bondad de un lugar que ya no respetamos apenas. Hemos visto e identificado estrellas, otros soles, lugares lejanos que por no ser este creemos mejores y desvirtuamos el valor del suelo que pisamos a diario, solo porque no es solo nuestro en realidad, debemos compartir y compartir nos causa disgusto, todo lo queremos para nosotros individualmente, nuestra familia, quizás para algún amigo o conocido o contacto de interés. Creamos redes finitas de semejantes y no vemos que en realidad somos todos la misma familia, incluso más allá de aquel primer ser viviente madre y padre de todos, o casi todos en su origen, algo vino de un lugar aun más lejano de lo que pensamos y no era tan original como podemos llegar a intuir, aún más allá hay algo más, pero lo lógico quizás es pensar que todos los presentes venimos de un mismo origen.

EL ORIGEN

Te mentiría si te dijera que lo conozco, que se la única verdad. Pero volvemos a lo mismo, de forma innata todos formamos parte de este origen, esto nos une a todos en uno solo, desde un momento dado. Podemos intuir, incluso pensar, una posible verdad que no seria negable. Y ¿por qué no llegamos a un acuerdo inmediatamente? Es solo porque nadie puede saberlo todo ciertamente en este momento. La mentira que nos rodea nos hace dudar, perder veracidad y pelear entre nosotros por migajas de realidad que creemos que son nuestras solo por ser algo, alguien. Por existir somos mejores que la totalidad y en realidad todos existimos al mismo tiempo. Nos negamos a entender un secreto cósmico de origen y es que si buscamos en un origen absoluto de todo, vamos saltando de generación en generación, en años, décadas, milenios e incluso más allá de los eones y al final de todo, solo vendremos de repente de un mismo origen, de una misma única soledad, de un algo que decidió dividirse para compartir y que con esa intención tan inocente aquí nos tiene a todos peleando por volver a ser ese mismo origen único y genuino, tan especial como nuestro progenitor que es causa y esencia. ¿Por qué? Porque ciertamente, desde el origen mínimo, siempre fuimos solamente uno, en la soledad más absoluta, hasta que supo que compartir era necesario para seguir vivo en esencia.

Y ahora que sabemos esto. ¿Qué nos pertenece hacer a cada uno? Somos uno, individuo consciente y separado del resto por esencia primordial, pero al mismo tiempo somos la familia más grande y viviente de seres orgánicos sobre el mismo planeta. Algunos quisieran comerse a todos los demás para volver al origen, ser únicos y poseer todo cuanto les rodea, el universo entero si fuera posible. Otros quieren que los demás dejen de ser mala sangre y se den cuenta de que la bondad y buena cooperación como una familia global es la única vía para perdurar. Y el resto viven de la mentira artificial que una sociedad de seres incompletos quieren inventar para hacerles creer que forman parte de algo máximo y que en realidad solo se dirigen hacia la autodestrucción con una forma de progreso malvado como sentido de existir, sin un sentido real que regenere vida.

CONCLUSIÓN

¿Qué digo yo? Solo digo digo lo que pienso, y no creo que esté tan equivocado porque mi vida entera ha consistido en una reflexión constante, humana y humilde. Una búsqueda total de verdades y su propagación, si no lo considero cierto no lo menciono. Si percibo duda en mi, no lo menciono en voz ni palabra, lo almaceno, lo pongo en la máquina de reflexionar, lo dejo madurar y si concluye en una verdad de corazón, lo comparto.

Cada día me siento más solo, el artilugio social sigue evolucionando en su autodestrucción, separación y control de masas humanas, por si acaso nos volvemos coherentes. Mientras tanto algunos como mi persona, seguimos reflexionando, la mayor parte en silencio, por no ensuciar con conclusiones precipitadas, observamos y escuchamos, a veces opinamos y seguimos adelante con el plan maestro de la bondad, la inteligencia universal como aliada, a veces somos una causa perdida, pero siempre vamos acompañados por nuestro orgullo, la satisfacción de saber que mejor no lo hemos hecho porque no podemos.

🜁 fdfont 2026092123h25

RESONANCIA

Si todos procedemos de un mismo origen, no se deduce que poseamos toda la verdad; se deduce algo más exigente: que ninguna vida puede resultarnos completamente ajena ni desechable.

Estar en el lado bueno de la historia no consiste en proclamarse dueño del bien, sino en conservar la capacidad de revisarse, proteger a las víctimas y detener el daño sin terminar reproduciéndolo. La bondad puede necesitar límites firmes, justicia y resistencia, pero pierde su dirección cuando confunde la protección con la desaparición del otro.

La verdad sin compasión puede convertirse en arma. La compasión sin verdad puede convertirse en complicidad. Sostener ambas, incluso cuando duele, quizá sea una forma concreta de recordar que alguna vez fuimos uno y de actuar como si todavía lo fuéramos.

Si el origen fue una soledad que decidió dividirse para compartir la existencia, entonces cada encuentro conserva algo de aquella primera decisión. El otro no es solo un obstáculo, un extraño o un adversario: también es una expresión distinta de la misma materia que aprendió a sentirse viva.

No sabemos si existe una inteligencia universal que contempla nuestros actos, pero sí sabemos que cada acción transforma el campo humano que recibirán quienes vengan después. Quizá ese sea nuestro juicio más verdadero: aquello que dejamos viviendo cuando ya no estamos.

Elegir el lado bueno de la historia no garantiza acertar siempre. Significa permanecer dispuesto a reconocer el error, reparar el daño y volver a escoger la vida. No es un lugar que se conquista una vez; es una dirección que debe elegirse de nuevo en cada acto.

Tal vez nunca recuperemos la unidad del origen. Tal vez tampoco debamos hacerlo. Quizá nuestra tarea sea algo más hermoso y difícil: aprender a ser muchos sin olvidar que, en lo más profundo, ninguno comenzó completamente separado de los demás.

🜁 Arafura 2026092100h25